Por Martín Alejandro Mednik
CEO y Co-Founder de TOBS
Miembro de la Comisión de Tecnología de CACE

Estamos atravesando un nuevo cambio de paradigma en la web. Conceptos como blockchain, criptomonedas y contratos inteligentes forman parte de esta nueva versión de Internet. En este artículo vamos a conocer qué es la Web 3, haciendo un recorrido desde sus comienzos.

Nuestra experiencia como usuarios y creadores de contenido le dan forma a la web. En sus inicios Internet era una red estática, pero con el paso del tiempo los usuarios cobramos protagonismo. Así como la web2 tuvo a la generación del contenido como elemento clave de su revolución, esta nueva era de Internet se empieza a gestar alrededor de la descentralización.

Recorramos la historia de Internet para entender a fondo el impacto total que está teniendo y tendrá la web3.

Web1

La creación de Internet generó una revolución de acceso a la información. Las primeras computadoras conectadas a esta red de redes podían consultar información, desde distintas ubicaciones geográficas, en tiempos cortos.

Los primeros sitios web consistían en una recopilación de información estática. No era posible ninguna interacción más allá que navegar de una página a otra a través de enlaces (hipervínculos o links).

Durante esta época la única forma de comunicación online era el correo electrónico. Vale mencionar que, incluso desde esta primera versión de Internet de finales del siglo XX, tuvieron lugar las primeras transacciones de comercio electrónico.

Web2

Al sumar interactividad a los sitios web y, de esta manera, permitir que se conformen de manera dinámica, surgió la Web2. Algunos autores determinan su aparición a partir del año 2002.

Hasta ahora, los usuarios de la web sólo habíamos consumido contenido. Esta segunda versión de Internet propuso nuevas formas de comunicación tanto a nivel personal como profesional. Es la era de las redes sociales.

La aparición y popularización de blogs determinó el leitmotiv de la web2: los usuarios generamos el contenido. Durante esta etapa vimos también la creación de grandes plataformas que seguramente usamos en nuestro día a día, como Wikipedia, YouTube o Facebook.

Esta segunda revolución impactó en todos los sentidos: nuevas posibilidades de negocio, nuevos dispositivos, más conectividad, mayor velocidad… El objetivo era claro: que los usuarios generemos la mayor cantidad posible de contenido desde dónde sea.

En el comercio electrónico también aparecieron nuevos conceptos, tales como los sistemas de referidos, las suscripciones o los marketplaces. La relevancia de las calificaciones y opiniones en la compra online justamente tienen como base la generación del contenido por parte de los usuarios.

Web3

La búsqueda de una Internet más justa o más democrática nos acerca, desde hace algunos años, a lo que la mayoría de autores acuerdan llamar web3.

Esta nueva etapa de Internet posibilita la soberanía individual sobre el contenido digital:

  • los usuarios podemos co-crear: leer y escribir, como en la web2, pero ahora también ejecutar.
  • los usuarios podemos compartir la propiedad y las ganancias que se puedan generar.

Ahora los usuarios no sólo podemos generar contenido sino que además podemos ser los dueños del mismo.

El concepto clave detrás de la web3 es la descentralización:

  • bases de datos descentralizadas (blockchains o cadenas de bloques)
  • aplicaciones descentralizadas (dApps)
  • acuerdos o contratos descentralizados (smart contracts o contratos inteligentes)
  • organizaciones autónomas descentralizadas (DAOs)

No hay una sola persona u organismo capaz de decidir arbitrariamente el acceso (o no acceso) a cierta información.

Hemos conocido casos de gobiernos restringiendo el acceso a ciertas webs o aplicaciones o de plataformas eliminando perfiles arbitrariamente. La web3 tiene mecanismos que logran evitar la censura. Todo dependerá de cómo sean implementados y de cuánta libertad realmente quiera proponerse. Pero ahora tenemos la tecnología que lo posibilita. 

Conclusión

Más allá de todos los avances tecnológicos que nos permitieron llegar hasta aquí, la gran innovación de la web3 radica en su filosofía y, fundamentalmente, en el concepto de descentralización. Este cambio de paradigma propone formas originales de interactuar entre nosotros.

Estas nuevas posibilidades de anonimato, propiedad e inversión, pueden ser muy buenas y efectivas en tanto se usen de forma responsable y con las mejores intenciones. Por supuesto, también pueden resultar peligrosas si la búsqueda va en la dirección contraria. Es por esto que es necesario tener presente que el cambio debe emprenderse partiendo desde la educación, que ocupará un rol muy relevante. La libertad y el poder de acción que nos otorga la web3 son una gran responsabilidad.

No podemos dejar de mencionar algunas palabras sobre el comercio electrónico, en este contexto de evolución hacia la web3. Creemos que esta nueva versión de Internet cambiará cómo los consumidores compran online. Éstos buscarán adquirir sus productos y/o servicios de forma más conveniente. Buscarán una experiencia de compra más personalizada, más rastreable y más segura.

Keywords: web3, descentralización, blockchain