eCommerce y Sustentabilidad: una tendencia del 2021

ARTÍCULOS

Educación y Contenidos

26.mayo.2021

PUBLICADO EN: Educación

Artículos

Tiempo: 5 minutos

Mayra Coluccio

Da tus primeros pasos


Hoy más que nunca, luego de la pandemia, muchos consumidores se están replanteando sus hábitos, siendo más conscientes del medio ambiente, y esto incluye la manera de comprar productos. Por otro lado, muchas empresas también comienzan a pensar sobre su rol dentro de la comunidad, intentando transitar un camino más sustentable. De acuerdo al estudio de eMarketer Insider Intelligence (2020), la sustentabilidad es una de las tendencias de eCommerce en 2021. Pero, ¿de qué hablamos cuando hablamos de sustentabilidad? Sobre esto charlamos con Mayra Coluccio, Especialista en Sustentabilidad y Economía Circular y Consultora en BIKO.
 
¿Qué es la Sustentabilidad? 
La sustentabilidad tiene su definición académica pero me gusta más asociarla con el equilibro desde diferentes enfoques. El equilibrio entre lo económico, lo social y lo ambiental; el equilibrio de mi actividad con mi entorno y con otras personas; el equilibrio entre mi éxito y sus consecuencias en mis competidores.

¿Por qué el eCommerce tiene que ocuparse por la sustentabilidad?
El eCommerce ha tenido un fuerte crecimiento a raíz del contexto asociado a la pandemia. Es una gran herramienta para poder transformar ciertos negocios para acercarlos a la sustentabilidad, pero al mismo tiempo, el eCommerce per sé tiene ciertos impactos a tener en cuenta: emisiones propias de la tecnología digital, consumo desmedido, generación de residuos, huella asociada a la logística, entre otros. Todos estos impactos pueden gestionarse para reducirse, ¡es sólo cuestión de repensar algunos procesos!

¿Cuál es el beneficio?
Por el lado de los consumidores, hay una creciente preocupación por el origen y también por el destino de los productos que compran. Si bien es algo incipiente, la tendencia está creciendo y es importante considerar que los cambios hacia la sustentabilidad llevan tiempo, son un proceso, por lo que es más fácil iniciar el camino y empezar a transitarlo de a poco que pretender transformarse rápidamente para responder a la demanda. Por otro lado, los impactos ambientales y sociales a veces son difíciles de asociar directamente a la actividad; pero siempre, en el mediano o largo plazo, esos impactos afectarán nuestra actividad de alguna manera: disponibilidad de materias primas o productos, calidad de vida, demanda de clientes, etc.

¿Por dónde arrancamos?
Por informarnos, por concientizarnos, por entender las razones de la necesidad del cambio. Luego es importante establecer metas alcanzables considerando la realidad de la organización, diseñar un camino en etapas y empezar por pequeños cambios pero que conduzcan hacia el gran objetivo final planteado.

Escuchamos hablar mucho sobre las empresas B, ¿nos contás de qué se trata?
Las empresas B son organizaciones con fin de lucro que llevan adelante su negocio generando impacto social y/o ambiental positivo, sin dejar la rentabilidad de lado. Tienen un sentido de éxito mucho más amplio que aquel al cual el mercado tradicional está acostumbrado. Tienen como propósito generar un sistema económico inclusivo, equitativo y regenerativo tanto para el ambiente como para las personas, con un fuerte sentido de responsabilidad en estos aspectos. Hay empresas B que nacen con este ADN, con un modelo de negocio de triple impacto implementado desde el primer momento, pero también hay muchas otras que logran transformarse recorriendo el camino hacia la sustentabilidad y logrando la certificación, la cual tiene como premisa la mejora continua.

¿Cómo ves el tema de la sustentabilidad de acá a 5 años? ¿Creés que en Argentina este tema está creciendo? ¿Estamos siguiendo los pasos de algún referente mundial? 
Considero que las iniciativas hacia la sustentabilidad han crecido mucho en los últimos años, pasando de ser un plan de comunicación o propuestas aisladas de RSE, para convertirse en el corazón de muchos negocios y proyectos transversales a toda una organización. De hecho, el año pasado en Argentina hubo un récord de nuevas Empresas B certificadas, incluso en el contexto que nos tocó vivir. Si bien falta mucho por recorrer, aprender y crecer, tanto como ciudadanos, como consumidores y como colaboradores, de acá a 5 años no veo posible el éxito o la supervivencia de una empresa o emprendimiento sin considerar la sustentabilidad como estrategia vital y necesaria. Es importante también notar que la transformación hacia la sustentabilidad es un proceso y lleva su tiempo y que resulta mucho más sencillo (¡y saludable!) si se comienza a recorrer de a poco. Los cambios rápidos, repentinos, en general no suelen permanecer, por lo que lo ideal es establecer objetivos de mejora, planificar metas e ir incorporando buenas prácticas que nos acerquen paulatinamente a ese ideal establecido.

En Argentina, este proceso está dándose cada vez con más fuerza en el ámbito privado, pero aún falta mucho por recorrer en materia legislativa e impositiva. Que las empresas de triple impacto o con certificaciones como Empresa B, Economía del Bien Común, Huella de Carbono, Ciclo de Vida, entre otras, logren beneficios o sean prioritarias en la compra pública sería un hecho de gran fuerza de tracción para instalar definitivamente la importancia de trabajar estos temas. Aún hoy tenemos ese pendiente en nuestro país, sin embargo de a poco estos temas van apareciendo en agenda y se empiezan a debatir posibles soluciones.

¿Este contenido te fue útil?